Yoga con Abhijata Iyengar

3era Convención de Yoga Iyengar en Chile.
¡Una experiencia inolvidable!

La convocatoria:
En el mes de enero de 2019 salió un flyer de color naranja en el perfil de una profesora de Iyengar con la que coincido cada martes en la sala de Om Yoga acá en Santiago de Chile, ella da una clase antes de mi clase, Catalina, a ella le consulté sobre si asistir a esa convocatoria o no porque hasta la fecha solo habia practicado Hatha Yoga.

La decisión:
Decidí asistir, aprender y con el único objetivo de poder sumar herramientas a mi gestión como ser humano e Instructora de Yoga, debo seguir fortaleciendo el marco teórico de mi programa, cada dato suma solides, credibilidad y alcance de mi programa Yoga para Emprendedores. El valor monetario para poder acceder al espacio dentro del encuentro no era minúsculo para mi , entonces ahorre un poco cada mes y alcancé a inscribirme el día 30 de abril. Solo podía pagar hasta el 28 pero envié un correo a la Asociación Chilena de Yoga Iyengar, expuse mi status y me dieron la oportunidad de hacer el pago a destiempo, una razón más para reafirmar que la comunicación todo se soluciona.

Llegó el fin de semana de Mayo de 2019:
Llegué , tres horas antes de iniciar el evento, me ubiqué “estratégicamente cerca del calefactor ya estábamos 17° por acá y eso para mi es frío, pero también cerca de dónde estaría la maestra que nos compartiría su experiencia Abhijita Iyengar. El llegar temprano me permitio ver como uno por uno de las personas se iban haciendo espacio para completar las 230 almas de muchos rincones de latinoamericana que daríamos vida  a esto, todos con sus mats, mantas, bloques y cuerdas en manos.

Menciono este proceso porque me sorprendió persivir que mi estado de estar encapsulada en positivismo aveces me aleja de la realidad que se puede vivir en muchos espacios y entre el gremio de practicantes e instructores también sucede. Vi llegar a personas con actitud fanática, a otros con implementos obsolutamente nuevos para la convención, a otros con el autfit “perfecto” para la práctica y todos estos aspectos haciéndole justicia a sus actitudes, eso me impresionó, no hay otra palabra. No quiero ser precisa pero si deseaba comentaselos.

Primera practica, cuatro (4) de mayo :
Con una duración de cinco (5) horas en medio una hora de hidratación durante toda la ejecución de asanas hubo muchisimo dobles de músculos, rodillas incontrolables, reconocimiento de direcciones de cada parte del cuerpo y la meta firme de dominarlas al ritmo en el que controlamos la mente.

La segunda practica, (5) cinco de mayo:
Con una duración de 3 horas de trabajo físico emocional entre torciónes e inversiones, evaluar y convivir con el poder de nuestros glúteos (alto, medio y bajo) un descanso y 2 horas de práctica física para pranayama, mucha respiración, rotaciones de articulaciones hombros para abrir el pecho y axilas para elevarnos.

Parece solo  un poco más del Yoga, y de eso mismo se trataba, entre líneas muy claras iba el mensaje de que sabemos poco de la disciplina y su filosofía tan amplia, que van más allá de imágenes admirables y tiene menos de espectáculo. Abhijata nos gritaba en silencio la alerta de responsabilidad con el que vivimos los Instructores de Yoga, indistintamente de que adjetivo se le sume “Yoga es Yoga” y debemos hacer prevalecer su espíritu y enfoque real ante nuestros alumnos y ante nosotros como practicantes profesores.

La Yoga teacher, Abhijita Iyengar:
Una mujer, madre de dos y esposa, nieta del Maestro y creador del método Iyengar. No me pareció una mujer inalcanzable, me pareció muy real, con un estado de ánimo alineado a la disciplina, me dio una visual de… Ni mi sonrisa se despilfarra ni a las incomodidades de doy energía.

Con mucho carácter, muy sincera sobre lo que pensaba y no agradaba de nosotros como practicantes e instructores con un poco humor álgido y al bajar del espacio desde el que dictaba cada palabra, había una sonrisa propia de los nativos de Pune y toda India, sonreir bonito y como salga, abrumada por todos los que queríamos una foto con ella, yo quedé entre las que no la logró, realmente ni lo intenté luego de escuchar que después de ahí la esperaban sus hijos.

¿Me impresionó? Sí, bastante, era más de lo que yo esperaba, temía que viniera un maestro a decirme que no nos entendía y que ellos están en estado zen 24|7. Y fue todo lo contrario, mi mayor lección fue su 100% de estar ahí presente y su habilidad de conectar y desconectarse (lo que muchos necesitamos de nuestros trabajos, deberés e indeguridades) eso llamó potencialmente mi atención.

La corriente o metodo Iyengar:
Es dinámica y explicativa, con gran enfoque en las asanas de pies viendo a estas según Guruji como se llamaba el maestro Iyengar como la base del resto de las posturas, son exploradoras de nuestras emociones, estados de ánimos y senciones. Desde este trabajo podemos avanzar.

El dominio de las asanas de pies no se trata de no caerse, sino de lograr mantenernos en ella y poder vivir sus virtudes, esto cruzo mis barreras como practicante y con más importancia como teacher de algunos que me leen hoy, aumentó mi ímpetu como practicante, mi admiración hacia otros instructores y un fuerte desafío para seguir extendiendo el Yoga hacia los espacios no tradicionales que el la base del programa Yoga para Emprendedores, vinculandonos con nuestros espacios de trabajo.

Los implementós:
Dentro de la corriente son fundamentales, es una manera de decir “no puedo pero con los implemetos aprenderé hasta lograrlo” conoceré mi cuerpo, complementare las aptitudes que me faltan y una vez más me repito que lo lograré.

Todo el evento en sí fue enriquecedor, mis vecinas por dos días, una argentina a la derecha y una chilena a la izquierda, dos practicantes de de 68 años, una adelante y una detrás de mi, inspiración por cada extremo y eje.

Conocí a una venezolana con 25 años en Chile, con un acento chileno muy lindo y una actitud reservada, no identifiqué a atra u otro coterraneo entre las 230 personas que estubimos ahí.

Muchos preguntaron si era Colombiana, otros se lamentaron de Venezuela, luego me sigo impresionando de que nuestra situación se ha hecho de todos en conocimiento. Unos pocos me señalaban de valiente por la “pela” de hacer Iyengar por primera vez en una instancia como esa, Abhijita me hizo un gran favor y aclaró a todos la inconformidad que su abuelo le heredó de llamar al YOGA, yoga Iyengar, cuando este es uno solo. Al final no soy valiente ni mis 229 compañeros más aventajados que yo, porque todos somos practicantes del Yoga y su espíritu único.

Abrazos y gratitud infinita hacia la Asociación de Iyengar Chile por la organización, logística y profesionalismo durante toda la producción de este evento tan especial.

Nota: cualquier opinión y comentario acá expuesto esta muy lejos de algún juicio de valor. Hablo de mi experiencia esperando seguir leyendo sobre las de ustedes en cualquier espacio que sea.

Génesis Salcedo
Santiago, Mayo 2019.