Yoga con Carrie Owerco

rbt

La primera vez que leí sobre Carrie OWERCO fue en una revista chilena, a los pocos días  de haber llegado a Chile en 2016, la tomé de una mesa en la Notaria de Irarrazabal, Santiago de Chile, cualquier venezolano entenderá que una semana después de llegar las notarias, PDI y registros se convierten en nuestras salas de espera.

Habia un artículo en las hojas centrales del ejemplar, con mucho texto y una única imagen referencial de esta mujer, a un lado los datos de sus próximos cursos a dictar y el resto hablando acerca de su práctica, el método que compartía y líneas hermosas que explicaban como su mayor influencia es la constancia de su práctica, la auto orientación y exigencia desde su propia sala.

Sin quitar méritos a sus “maestros” eso me encantó, mucho después la recordé cuando asistí a la 3ra. Convención de Yoga Iyengar de 3 días con Abhijata Iyengar quien nos puntualizó que ella no tenía certificado como profesora de Yoga, resaltó también que eso no es lo que define a un profesor. Ambas se entrelazan en mi mente.

Solo 3 años después es que pude asistir a la clase para profesores de Carrie, el pasado septiembre de 2019, y entendí porque ella y tal vez Abhijata no creen tanto en el tema de los certificados.

Carrie es una mujer ingeniosa, inventora y arriesgada, ella no está preparada para sólo hacer lo que ya está escrito o impuesto, ella está en el mundo para enseñarte a que si pruebas algo cada día, podrás vivir en novedad eternamente.

En la práctica nos lleva a usar todo el cuerpo, sin reservaba, ni vergüenzas, con autoridad, dominio y confianza de cada extremidad. Ella exalta en cada ejecución EL MOVIMIENTO.

Para mí esto era y no era novedad, porque no lo había visto pero hay días en que mis prácticas personales son más movimientos constantes orientados por la respiración que otra cosa (me cuestionaba estarme saliendo de los parámetros de la disciplina y si era correcto o no) y eso mismo me pasa en las clases, por la  energía de las personas  veo que le sumo a la receta de cada clase y que le quito, ahí es que viene la magia de vivir prácticas siempre tan diferentes.

Carrie abrió un mundo de posibilidades a mi visión y consolidó la misión de mi práctica y trabajo para comunicarla día a día, Iyengar es la mayor influencia para ella y a los que todos nos movió estar ahí ese día, nos tatuo que el objetivo terapéutico no sólo es para tratar sino aún más importante prevenir lesiones o resultados grabes en nuestro cuerpo, sistema y espíritu, todos se fortalecen  y se hace cada vez más posible un bienestar integral.

Desde que entramos hasta que partimos a nuestras casas la clase fue dinamismo, un quilombo de movimientos, asanas combinadas, implementos no tan “comunes” dentro de la clase y un disfrute total.

Recuerdo haberme sentido muy agotada, hacían 38° afuera, entraba el sol por las ventanas, muchas personas en la sala y yo con semanas de embarazo que desconocia, realmente estaba cansada y dije “que divina esta sensación” expresión que compartí con ella, previo a una foto con la que nos despediriamos hasta un nuevo encuentro.

Me llevo y les llevaré a ustedes que hoy me leen todo lo aprendido, lo confirmado y con extra de mi sello, ese que me hace tan feliz y agradecida por haber conocido esta disciplina.